2.) Cómo entré al mundo del streaming
- Hosting Dept. - America T&S Co.

- 14 nov
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Actualizado: hace 2 días
La historia real detrás del inicio de mi camino en el OTT. Una historia donde la tecnología, la oportunidad y la visión se cruzaron.

Mi camino al streaming: la historia que nadie conoce
Mucho antes de que mi nombre apareciera en noticias, investigaciones o procesos judiciales, existía algo mucho más simple: una oportunidad tecnológica.
Una gran empresa norteamericana —con la cual tengo un contrato de NDA que me impide revelar su nombre— buscaba una solución de streaming, específicamente OTT, para competir a nivel nacional dentro de los Estados Unidos. Ellos ya utilizaban varias tecnologías desarrolladas por mi empresa, America Telecom & Streaming Corporation, tanto en su red 4G/5G como en sus redes de fibra óptica.
Entre nosotros existía un acuerdo muy claro:
toda tecnología nueva debía ser ofrecida primero a ellos.
Si la rechazaban, yo podría explotarla en otros mercados fuera de Estados Unidos.
Ese acuerdo cambió mi vida.
Cuando esta empresa vio mi propuesta para un sistema OTT optimizado —con menor peso, mejor estabilidad y un diseño de ingeniería de tráfico superior— me pidieron algo muy simple, pero poderoso:
“Registra las licencias a tu nombre. Entra a la asociación de propietarios.
Negocia directamente. Después, nos traes el contrato.”
Yo entré a la asociación no como cualquiera, sino recomendado por una de las mayores empresas del país, con un portafolio de millones de usuarios detrás.
Eso me dio algo que casi nadie tiene en este mercado:
Negociación con volumen real.
Precios incomparables.
Y acceso directo al corazón del OTT estadounidense.
Formalizamos el contrato a nombre de America Telecom, como exigía la NDA.
Y según el acuerdo entre nosotros, yo podía explotar comercialmente esa tecnología en cualquier país del mundo, siempre que el uso en territorio norteamericano fuera exclusivo para ellos.
Ese fue el punto de partida.
Con tecnología de última generación, canales optimizados, un ancho de banda radicalmente menor que cualquier competencia regional, y precios imposibles de igualar, vi que tenía en mis manos un nicho gigantesco.
América Central.
Caribe.
Sudamérica.
Mercados enteros donde el OTT estaba atrasado, monopolizado o simplemente mal entendido.
Mi estrategia fue clara:
no competir con operadores — sino trabajar junto a ellos.
Internet service providers, cableoperadores, pequeñas empresas locales.
Era una oportunidad para modernizar regiones enteras, introducir tecnología real y, por primera vez, ofrecer un servicio estable con precio justo.
Así empezó todo.
Sin escándalos.
Sin conspiraciones.
Sin política.
Solo tecnología.
Solo trabajo.
Solo visión.